Hoy, domingo último del año 2014, revisamos en la Clase de "Principios del Evangelio" el tema de "La Exaltación". Desde el día anterior que revise la lección, el Espíritu Santo me hizo una bella revelación: "En el Juicio Final, nuestros hijos son el principal testimonio de nuestro conocimiento y obediencia al Evangelio de Jesucristo". Si probamos que somos fieles al Señor, viviremos en el grado más alto del reino celestial; seremos exaltados para vivir con nuestro Padre Celestial en familias eternas. La exaltación es el don más grande que el Padre Celestial puede dar a sus hijos (D. y C. 14:7). Para poder disfrutar de la Exaltación, vamos a pasar por el Juicio Final y uno de los más fuertes testimonios de nuestra vida virtuosa y fieles al evangelio de Jesucristo es la forma en que tratamos y educamos a nuestros propios hijos. Es por eso que es importante que el primer templo de Dios sea el hogar, y que el ejemplo y cuidado diario a los hijos, forme en ellos a hombres y mujeres virtuosos, conocedores del evangelio, estudiosos de las escrituras y fieles al cumplimiento de los mandamientos y demás lineamientos indicados en la Iglesia por los Profetas.
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Comparto lo anterior, en el nombre de Jesucristo. Amén.
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Comparto lo anterior, en el nombre de Jesucristo. Amén.
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Alvaro Romero,

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